jueves, 10 de septiembre de 2015

Mi ordenador al encenderlo me pide que introduzca una tarjeta inteligente. Las tarjetas inteligentes fueron creadas por el hombre, como ser inteligente, transfiriendo algo del poder de su mente, insertándolo en un chip en el interior de un rectángulo de plástico. Esto es una maravilla, algo inusitado para una persona...por ejemplo de hace doscientos años. Aunque realmente habría que partir de la primera parte del silogismo: que el ser humano es inteligente. 

Bueno, verdaderamente lo es, es el único capaz de crear tarjetas inteligentes...pero basta excarvar un poco en la realidad para darse cuenta que no siempre lo es, al contrario, la inteligencia parece ser una estructura ausente, un códice oculto, en muchas acciones y vidas humanas.

Es como si hubiésemos olvidado el "programa", o como si el "programa" que seguimos fuera realmente erróneo y no nos llevara a buen fin, o al menos nos guía a un fin poco inteligente, como la tarjeta que introduzco en mi ordenador y "abre" todos los programas.

Vale, hay mucho que matizar, y que vivir, lo mejor es irlo haciendo poco a poco y dia a dia

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